26-02-2014  No cabe duda que el discurso triunfalista desarrollado por el presidente Rajoy en el Debate de la Nación conlleva un mensaje subliminal de cara a las próximas elecciones europeas. Si bien es cierto que hay indicadores que auguran cierto crecimiento económico, gran parte del debate lo sustentó en los objetivos conseguidos y en la salida evidente de la crisis de nuestro país.

Las medidas para la creación de empleo favorecerán, básicamente a las grandes empresas. Empresas a las que no les supondrá la ruina si no cumplen con las condiciones sancionadoras impuestas en la nueva ley. Ahora bien, pongámonos en el caso de la pequeña empresa y en el del autónomo que se acoge a las bonificaciones propuestas por el gobierno para contratar nuevo personal. Si no cumplen con la normativa, rescindiendo el contrato antes de los tres años, la empresa deberá abonar los beneficios aplicados. Por tanto, y en el caso que a la empresa no le vaya bien el proyecto, no sólo tendrá que hacer frente a todas aquellas deudas contraídas con las entidades financieras, si no que se verá embargado, de la noche a la mañana, por aquel que en su día le tendió la mano para que crease empleo.