04/03/2014  Parece ser que el color preferido de Santiago Niño-Becerra es el negro, negro como sinónimo de catastrofismo económico, social y político. Si bien hay indicadores económicos que pueden ser algo alentadores para las casi 2000 personas que han encontrado trabajo o en  lo sucesivo lo pueden encontrar ” a cuenta gotas”, no se le puede quitar la razón a Niño-Becerra cuando dice que las condiciones laborales tenderán a ser cada vez más precarias, el trabajador percibirá menor salario, perderá poder adquisitivo y, por tanto, será más pobre.

El catedrático mantiene la tesis de que la situación económica vivida hasta el 2006 en nuestro país no volverá a producirse, ni siquiera adoptando las medidas económicas más liberales. Para él el Sistema ha caído y no se puede recuperar ni reimplantar. Desde esa perspectiva: ¿cuál será el futuro de las nuevas generaciones?

F.P.