20-03-2014  De todos es sabido que las nuevas tecnologías nos prestan unos servicios que, si bien, por un lado, son de gran utilidad y nos facilitan el acceso a una información sin barreras, por otro, se ha de tener en cuenta que dichas tecnologías no están exentas de peligro, sobremanera para los adolescentes. Sin ir más lejos, ayer se divulgó la noticia de que un chico de 17 años fue detenido por ser el presunto responsable de un delito de corrupción de menores al solicitarle a una niña de 13 años que le enviase a través del móvil, un vídeo con  contenido erótico, demanda que le concedió y que con posterioridad se convirtió, mediante chantaje, en la solicitud de otros vídeos con contenido sexual.

Esta práctica que lleva el nombre de “sexting” o la del “grooming” que consiste en el acoso sexual a través de internet, pero por parte de adultos, nos ha de hacer pensar en el hecho de  que, si facilitando el acceso a las nuevas tecnologías a nuestros hijos, no los estamos exponiendo a los constantes riesgos inherentes en el uso de estos medios. Lo fácil es pensar que a nuestros adolescentes eso no le pasará, que los tenemos controlados, que no nos engañarán y que confiamos en ellos o ellas, pero lo cierto es que el riesgo está y que cualquiera, con mayor o menor grado de inocencia, puede ser convencido para caer en las manos de un acosador.

F.P.