14-02-2014  Alemania, con un 0,4% y Francia con 0,3% mantienen los números de crecimiento económico en verde al cierre del último trimestre del 2013. Este porcentaje se mantiene básicamente por las exportaciones y no por el consumo interno. Lo mismo ocurre con Catalunya donde el crecimiento económico viene motivado básicamente por el comercio exterior. El problema de base y que impide un aumento más acelerado de la riqueza de los países en situación de crisis es que el consumo interno no despega y que costará despegar por la lacra del paro y por la desconfianza de los ciudadanos hacia la estabilidad laboral y la económica.

Nuestro país, aún disponiendo las buenas noticias de la posible salida de la crisis, necesitará bastantes años para conseguir una considerable disminución de la tasa del paro. El crecimiento económico, para ser justo, ha de tener la capacidad para generar empleo procedente, tanto de la elevada cifra de parados, como de todas aquellas personas que a corto plazo lo pueden perder o de todos aquellos jóvenes que deciden incorporarse al mercado laboral y éste no tiene cabida para ellos.

Estamos, por tanto, en unos momentos de cierta esperanza. Esperanza que puede quedar desvanecida si las las cifras económicas que nos llegan a través de los gobiernos o de las empresas no recaen de una manera directa en el ciudadano de la calle.