18-03-2014  Hace aproximadamente 15 días, Sergi Pàmies a través de un medio de comunicación se quejaba porque había entrado a una entidad financiera, de la que es cliente desde hace bastantes años, para realizar un ingreso en efectivo, pero, la persona de la ventanilla le comentó que tenía que efectuarlo a través del cajero automático. No le quedó otra alternativa que la de ponerse en la cola y esperar a que otras tantas personas hicieran lo que él pretendía. Más sorpresas, si has de realizar un ingreso, la maquina no acepta monedas ni te da cambio, con lo que las posibilidades de hacer la operación, según los nuevos cánones de las entidades financieras, quedan reducidas al mínimo servicio. Esta manera de actuar se ha llevado a cabo sin pensar en que hay persona mayores que desconocen el funcionamiento de los cajeros y que el trato directo y personalizado, hoy por hoy, parece ser que no es lo que más les preocupa.

El día a día está poniendo en evidencia que la función de servicio de los bancos y/o cajas con respecto a sus clientes está desapareciendo, y que la percepción que el ciudadano tiene respecto a su agencia de toda la vida es la de que somos nosotros, los clientes, los que hemos de estar al servicio de las entidades financieras.

F.P.