17-03-2014  Con la liberación de los mercados de los sectores que, desde la distancia, más nos pueden favorecer en nuestra economía doméstica (telefonía y energía),  nos estamos viendo diariamente sometidos y, a veces coaccionados, a una constante presión publicitaria, ya sea directa (telemarketing) o indirectamente (cualquier otro medio de comunicación), con el argumento de ofrecer un mejor servicio y una mejor oferta, pero sin dejar de lado que el único objetivo de estas compañías es el de captarnos como clientes y, una vez conseguido, si el servicio no es el esperado ya te “espabilarás” en la odisea en la que te ves involucrado para reclamar, quejarte o darte de baja.

La liberación de los mercados comentados nos está llevando a que volvamos a estar en manos de las grandes corporaciones, dado que las otras: pequeñas o medianas, dependen o son compradas por las más potentes (la última: Vodafone compra a Ono). Esto significa que si nos damos de alta en Tuenti, pagamos a Movistar, si lo hacemos con Yoigo, pagamos a FCC, a ACS y otras empresas, si lo hacemos con pepephone, a través de la red de Vodafone y así con todas las compañías. Compañías que ofrecen unas ofertas que, si se analizan con detenimiento, no marcan grandes diferencias entre ellas.

F.P.