26-03-2014  No está nada mal que a partir de ahora, aunque Hacienda ya lo venía afectuando desde hace bastante tiempo, que se activen las inspecciones a las empresas, no sólo a las pequeñas o medianas, sino a todas aquellas sospechosas de fraude, sean del tamaño que sean. La intención es la de atacar primero a las del sector de la construcción y de la hostelería, propensas a llevar una doble contabilidad por su facilidad para blanquear dinero o no declararlo como corresponde.

Dos puntualizaciones en relación a esa noticia recaudatoria: por un lado, por qué no luchar más intensamente y con más medios contra la economía sumergida, que la hay y mucha y, por otro, por qué no indagar hasta las últimas consecuencias en todos aquellos casos de corrupción, evasión y blanqueo de grandes capitales generados en el ámbito de la política y que, no cabe duda, aún estamos en la punta del iceberg de todo lo que se esconde o se intenta eludir en este asunto, ya que las repercusiones personales y familiares de los políticos que pueden verse involucrados incidirían directamente en la gestión política de todas las Administraciones y de todos los partidos.

F.P.