25-04-2014 Si bien el día de Sant Jordi puede ser considerado para la casi totalidad de los ciudadanos catalanes como el día más especial y alegre del año (si el tiempo acompaña), también empieza a serlo para el gran número de turistas que llegan a Catalunya y sorprendidos descubren la estupenda manera de celebrar el día de la rosa y del libro.

Hemos podido contemplar rosas de todos los colores, de todos los precios e incluso rosas “solidarias”, hemos podido escoger entre los libros de más éxito comercial o entre aquellos más antiguos que teníamos en mente comprar, pero no veíamos la ocasión. Este día de Sant Jordi, se ha convertido felizmente para los comerciantes del sector, asociaciones, estudiantes y otros, en un récord de ventas, récord que no es directamente proporcional al índice de lectura que hay en nuestro país.

Los libros que se regalan son recibidos con gran ilusión y con la intención y el convencimiento de que van a ser leídos, pero lo triste del caso es que de esa sensación no se pasa. Los libros por estrenar se guardan o se colocan en las estanterías sin llegar a ser nunca leídos y cuando con el paso del tiempo ese espacio se necesita para colocar otros objetos, esas obras, en el mejor de los casos, son depositadas en los contenedores de reciclaje. Se puede decir, por tanto, que la cultura de la lectura en los días sucesivos a la festividad del Sant Jordi se convierte en la cultura del ranking de los libros más vendidos. La inmensa mayoría de personas se sienten orgullosas de haber comprado o recibido la última novela publicada por cualquiera de los autores más renombrados, pero bien cierto es que será el único libro que habrá adquirido y que no adquirirá otro hasta el año que viene.
F.P.