Obviamente no lo ha reconocido porque a algún gurú se le haya ocurrido que ésta es una buena idea, sino al comprobar la tozuda realidad demostrada por la contundencia de los datos. En este sentido, multitud de estudios, algunos de ellos como los realizados por Kotter y Heskett, demuestran cómo la cotización en bolsa, durante un periodo de 10 años, de las empresas que han sido dirigidas por auténticos líderes, han llegado a alcanzar una capitalización bursátil de un 900 por ciento, frente al sólo 74 por ciento que consiguieran aquellas otras que fueron dirigidas por gestores carentes de capacidad de influencia y liderazgo sobre las personas.  El siguiente gráfico sintetiza esta evidencia.